Observatorio Colombiano de la Industria del Cannabis
De los estereotipos del cannabis a una comunicación especializada
El OCIC buscaba posicionar la industria colombiana del cannabis desde su dimensión económica, científica y empresarial. La comunicación debía llegar a públicos muy distintos: inversionistas del sector medicinal, especialistas en exportación y aduanas, médicos, entidades de gobierno y personas interesadas en el tema.
Necesitábamos diferenciarnos de la comunicación asociada al cannabis recreativo y demostrar que el observatorio trabajaba con información, análisis y conocimiento especializado. No se trataba de ocultar la relación con el cannabis, sino de comunicar que el observatorio abordaba el sector desde otro lugar: análisis, regulación, producción, comercio y oportunidades económicas.
Bocetos iniciales: exploraciones de símbolo y tipografía para el observatorio.
Propuestas de logotipo y versión seleccionada.
El OCIC nació en 2022, en un momento en que la industria colombiana del cannabis comenzaba a expandirse más allá del cultivo medicinal, hacia la investigación, producción, exportación y desarrollo empresarial. Al mismo tiempo, el debate sobre la regulación del uso adulto llevaba el cannabis a una conversación pública mucho más amplia.
Fui coordinadora gráfica desde sus inicios, trabajando directamente con las especialistas que lideraban el proyecto y desarrollando la identidad y comunicación visual para redes, informes, campañas, eventos y piezas audiovisuales.
Las líderes del proyecto eran expertas en agronegocios y mantenían conversaciones directas con pequeños agricultores y empresarios del sector. Mi trabajo consistió en aprender de ese conocimiento, seguir su dirección sobre el rumbo del proyecto y complementarlo con referencias de medios especializados en cannabis.
Buena parte del trabajo consistió en traducir información técnica y económica en presentaciones, infografías y contenidos digitales que pudieran ser comprendidos rápidamente por públicos diversos.
Piezas diseñadas para las redes sociales del observatorio.
En lugar de hacer que cada contenido tuviera una solución gráfica completamente nueva, fuimos consolidando un sistema basado en jerarquías claras y recursos visuales que ayudaran a organizar la información. La identidad y el sistema visual se mantuvieron durante los años en los que estuvo activo el proyecto y se aplicaron a redes sociales, campañas, informes, infografías, eventos y piezas audiovisuales.
El éxito del sistema se vio en lo que permitió después. Con un manual de marca y acceso a los editables, otros diseñadores y el equipo audiovisual pudieron producir nuevas piezas manteniendo la coherencia, sin que cada contenido dependiera de una sola persona. La identidad dejó de ser un conjunto de piezas y pasó a ser un lenguaje que el equipo podía usar y hacer crecer.
Folleto institucional, sitio web y boletín del observatorio.
OCIC fue uno de los proyectos en los que tuve mayor autonomía dentro de Arteaga Latam. Fui construyendo mi comprensión del problema junto al equipo a medida que conocía el sector y sus necesidades de comunicación.
También fue un proyecto en el que aprendí mucho del trabajo en equipo. Trabajé de cerca con un equipo especializado en agronegocios, aprendiendo a escuchar otras perspectivas, incorporar conocimiento que no era propio de mi disciplina y convertir ese conocimiento en un sistema visual que pudiera crecer con el proyecto.