Estrategia de contenidos para la resignificación del término veneco
De vez en cuando llega un proyecto que trasciende el trabajo habitual porque se siente profundamente personal. Diseñar la estrategia y la dirección gráfica de El Veneco fue exactamente eso.
El término "veneco" en Colombia es un campo de batalla: para algunos es un insulto directo; para otros, una bandera de identidad y apropiación. El reto de este proyecto fue crear una plataforma digital y de contenidos capaz de abrir conversaciones incómodas sobre la migración venezolana, evitando los estereotipos de siempre y sin reducir la experiencia a una sola historia. Además, buscábamos que Arteaga Latam se posicionara con una voz propia en temas de migración y desarrollo.
En la crisis de desplazamiento forzado más grande que ha enfrentado Venezuela, decidimos impulsar un proyecto propio desde Arteaga Latam. Tres integrantes del equipo éramos venezolanos, lo que convirtió este trabajo en un reto profesional y personal muy profundo. Lideré la dirección gráfica trabajando con perfiles de derechos humanos y un audiovisual. Al no tener financiación externa, todo dependió de nuestra capacidad para investigar en la calle, producir contenidos con recursos limitados y abrir conversaciones en un entorno digital bastante polarizado.










La investigación combinó trabajo de campo con escucha activa en redes. Conversamos con periodistas, emprendedores, actores institucionales y ciudadanos de ambos países para mapear qué significaba realmente el término en la cotidianidad. A partir de esas historias nacieron piezas que iban desde perfiles humanos hasta formatos lúdicos e iconográficos, utilizando el collage como lenguaje visual para combinar texturas, fotografías y testimonios, mostrando la riqueza de una comunidad que solía reducirse a un estereotipo superficial.








El Veneco se cerró después de tres años porque fue difícil encontrar financiación en temas de migración con un título tan en disputa. El término resultó ser más disruptivo de lo que el mercado estaba dispuesto a financiar.


Este proyecto fue profundamente personal porque no estaba contando solo la realidad de otros, sino mi propia historia. Al salir de Venezuela mi identidad se borró un poco pero este proyecto me ayudó a reconstruirla en comunidad. Por eso veneco no se aborda aquí como un objeto de estudio distante, yo tuve que apropiarme del término y decidir qué lugar ocupa en mi propia identidad para poder desarrollar un proyecto coherente, honesto y al servicio de nuestra propia comunidad.